La Enseñanza ante la Neurodiversidad

¿Quién no recuerda su etapa escolar? Más allá de lo aprendido, lo vivido en la escuela lo recordamos claramente no importa la edad que tengamos. Constantemente soy testigo de que el modelo educativo que en la actualidad impera no solamente en nuestro país, es de los temas que genera más estrés, tanto al estudiante como a las familias, independientemente del grado escolar o situación psicosocial.

En primera instancia, tenemos que ubicarnos en la realidad del alumno. La escuela es como una pequeña sociedad , en donde va a pasar la mayor parte de su vida y donde va a desplegar todo su potencial, sus retos y dificultades y a estimular de manera constante todas las áreas del desarrollo: sensorial, motor, cognitivo, lenguaje, comunicación y socioemocional. Se transforma en el lugar más importante del mundo para ellos, por lo que las experiencias vividas van a impactar su vida de manera permanente.

Más allá de la creciente falta de valores y principios básicos de convivencia, como respeto, tolerancia, comprensión, etc. -los que sabemos se inculcan desde el hogar, pero ese viene siendo otro extenso tema aparte- la rigidez de nuestro sistema educativo no da cabida la mayoría de las veces a la neurodiversidad. Pero ¿qué es eso de neurodiversidad? Poniéndolo en palabras sencillas, pues no es más que la diversidad de todos los cerebros y mentes humanas, así como la infinita variación en el funcionamiento que existe  dentro de nuestra especie. Usualmente aplicado exclusivamente de manera errónea para hacer referencia a personas con alguna condición o discapacidad, lo cierto es que existen más de 7 mil millones de cerebros “neurodiversos” como personas hay en el mundo,  ya que nuestro cerebro es único como resultado de la interacción dinámica de factores genéticos y ambientales. Lo que me lleva a regresar al tema ESCUELA como parte de esos factores ambientales.

En la actualidad vemos que las demandas académicas se alejan del neurodesarrollo “normal” y esperado acorde a la edad, por lo que muchas de las exigencias -sobre todo cognitivas y conductuales- del docente hacia el alumnado, distan de ser realistas. Aunque nuestro cerebro tiene la capacidad de buscar, detectar, aprender y encontrarle sentido a los “patrones” para ser utilizados, tampoco podemos ser rígidos al respecto. Es por esto que cuanto más cerca esté la educación de las neurociencias, mejor será el conocimiento del educador sobre cómo atiende, procesa, aprende y evoca la información nuestro cerebro, sin olvidarnos que esto varía con la edad y de un alumno a otro. A partir de ese conocimiento que debe ser dominado de manera general por todos los profesionales que trabajan con humanos y no exclusivamente por profesionales dedicados a las neurociencias, el docente puede mejorar la experiencia de aprendizaje del alumno y sus estrategias de enseñanza.

Al final se trata de que el educador comprenda:

  1. Cada uno de sus alumnos tiene un cerebro único que se desarrolla de manera constante.
  2. El modelo de enseñanza y trato hacia sus alumnos afecta directamente su neurodesarrollo. Ustedes son parte de ese “ambiente” que interactúa con la historia genética.
  3. Cada ser humano aprende de manera diferente y a un ritmo diferente.
  4. Las emociones -componente esencial de las experiencias humanas-  inciden inevitablemente en el aprendizaje.
  5. El alumno con problemas emocionales (por el motivo que sea), puede en consecuencia también tener afectadas habilidades cognitivas como la atención, concentración, razonamiento, toma de decisiones, entre otras.
  6. El objetivo de una adecuación no es el de facilitar la enseñanza sino el de adaptarla a las habilidades y aprendizaje del individuo.
  7. La enseñanza basada en la intimidación y miedo no da resultados positivos, tan sólo genera estrés crónico y en el caso de personas más vulnerables, trastornos de ansiedad como fobia escolar (estadísticamente de las más frecuentes), ansiedad generalizada, por nombrar algunos.
  8. La enseñanza lúdica, creativa, divertida, estructurada a partir del nivel de desarrollo del alumno, respetando y trabajando tanto los retos y dificultades individuales como reforzando sus habilidades, es el camino…

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