Sesgos de Negatividad

¿Te ha pasado que al final del día te sientas abrumado/a  por «todas las cosas malas que te pasaron» o que te cuesta recordar los «buenos momentos»?

Esto es más frecuente de lo que te imaginas y una explicación es la tendencia de nuestro cerebro a enfocarse y recordar con mayor facilidad las experiencias  negativas sobre los positivas, lo que se conoce como sesgo de negatividad.

Pero ¿Por qué ocurre?

A continuación encontrarás CINCO factores que contribuyen, maneras en las que impacta la salud mental y algunas estrategias que puedes explorar para modificarlos.

CINCO FACTORES QUE CONTRIBUYEN

1. Supervivencia

Aunque pueda sonar increíble, a lo largo de la evolución de la especie humana, enfocarse en experiencias negativas tales como situaciones amenazantes, de peligro o riesgo, pueden garantizar la supervivencia por estar estas más asociadas a consecuencias graves para la integridad o la vida que las experiencias positivas.

2. Experiencias previas

Las experiencias negativas previas contribuyen en la forma que percibimos y analizamos las situaciones futuras, por lo que seremos más propensos/as a anticipar el mismo resultado ante una situación similar.

3. Entorno sociocultural

El entorno en el que nos desarrollamos y desenvolvemos contribuye en la manera en la que percibimos e interpretamos la información. Así, las normas socioculturales (que difieren de un país a otro o, inclusive, entre diferentes comunidades de un mismo o país), pueden fomentar una visión más negativa de la realidad.

4. Medios de comunicación

El amarillismo y el morbo venden y muchos medios de comunicación masiva lo saben, por eso suelen centrarse en informar sobre eventos, de todo tipo, de contenido altamente negativo. La exposición frecuente a esta puede sesgar y aumentar la tendencia a percibir mayormente lo negativo.

5. Rasgos de personalidad y presencia de malestares emocionales

Rasgos tales como el pensamiento referencial o paranoide, la hipersensibilidad al rechazo, tendencia al pesimismo; los estados depresivos, de ansiedad, el miedo y el estrés, etc., influyen en un momento dado en la forma en la que analizamos e interpretamos la información.

MANERAS EN LAS QUE IMPACTAN TU SALUD MENTAL

Unas líneas atrás te conté que los malestares emocionales tales como el estrés, la ansiedad y la depresión pueden distorsionar la realidad y favorecer el desarrollo de sesgos de negatividad.

Pues lo cierto es que esto funciona como un círculo vicioso, una especie de «autofeedback» negativo en el que los sesgos también aumentan el riesgo de que se presenten estos malestares, al tener la capacidad de distorsionar la forma en la afrontas las situaciones cotidianas, interactúas con las personas y percibes el mundo.

La tristeza, desesperanza, pesimismo, aislamiento social, desconfianza, rumiación de pensamientos (negativos), preocupación excesiva, baja autoestima, autoconcepto y autoimagen negativas, dificultad para analizar y tomar decisiones, resentimiento, entre muchos otros malestares cognitivos, emocionales y conductuales que pueden surgir como consecuencia de los sesgos de negatividad, pueden perdurar a lo largo del tiempo, empeorar y degenerar en un trastorno psiquiátrico específico.

ESTRATEGIAS QUE PUEDES IMPLEMENTAR PARA MODIFICARLOS

Ten presente antes de continuar leyendo que los sesgos de negatividas son distorsiones que toma tiempo que se desarrollen por lo que, así mismo, tomará tiempo poder modificarlas.

Es un proceso posible que requiere constancia, compromiso, paciencia y autocompasión, recuerda: «autocuidado consciente».

Ahora sí, a continuación te comparto algunas estrategias:

1. De la inconsciencia a la consciencia

Con esto me refiero a que hagas tus sesgos conscientes, que los tengas presente. Observar tus patrones de pensamiento (interpretación de las diversas situciones que se te presentan) y la respuesta emocional asociada (negativa, malestar) te ayudará a reconocer cuándo estás ante un sesgo de negatividad.

2. De la pasividad a la proactividad

No solo te quedes con esos pensamientos, si son negativos, cuestiónalos. Pregúntate de dónde surgen, si tienes fundamento o evidencia para llegar a dicha conclusión y trata de obtener información contraria que te permita tener una perspectiva más integral de la situación, hacer un balance y llegar a una idea más realista.

3. Practica la reflexión y gratitud

Una vez más, de manera consciente. Regularmente o al final de cada día, trata de recapitular las cosas positivas que te pasaron. Recuerda, si no las tienes a un nivel consciente, básate en la emoción que te despertó un suceso (hechos positivos despiertan emociones o sentimientos positivos).

Una vez recapituladas puedes en silencio, en voz alta o a través de la escritura (en un diario, por ejemplo) dar gracias por cada uno de estos momentos.

4. Practica actividades positivas para ti

Un ritmo de vida acelerado y un estado de hiperconexión externa gracias al uso excesivo de dispositivos electrónicos, pueden llevar a que te olvides de realizar otro tipo de actividdes de tu agrado. Recuerda que tu tiempo no se gestiona solo, lo gestionas tú y abrirle la puerta al tiempo de ocio también es salud mental.

Realizar actividad física, pasatiempos creativos, conectarte con la naturaleza, practicar mindfulness, etc., son actividades favorables.

5. Siempre puedes buscar ayuda

Expresar lo que piensas y sientes en espacios seguros, sea una persona de confianza, un familiar, un amigo o amiga, o un profesional de la salud mental, te puede ayudar a reflexionar, ver perspectivas diferentes y desafiar tus sesgos de negatividad.

Deja un comentario