“Nadie te dice que las personas con TEA pueden ser hiperempáticas“

Durante mucho tiempo se ha repetido una frase que ha marcado profundamente la percepción general de las personas con TEA: “Las personas con TEA no tienen empatía”.

Esta idea ha influido, no solo en la comprensión social del diagnóstico, sino también en las expectativas familiares, escolares y terapéuticas. Lo que casi nadie dice (y la evidencia empieza a confirmar) es que muchas personas con TEA no solo tienen empatía, sino que pueden vivirla de forma intensa, absorbente e incluso dolorosa.

Esta forma de sentir se conoce como hiperempatía: una capacidad emocional tan elevada que puede generar desbordes, ansiedad y fatiga emocional, sobre todo cuando no hay herramientas para procesarla ni entornos que la comprendan.

¿De dónde viene el mito de que “no tienen empatía”?

El origen de este mito puede rastrearse a estudios de los años ochenta del siglo pasado (como los de Baron-Cohen et al., 1985) sobre la llamada teoría de la mente, que evaluaban la capacidad de algunas personas con autismo para comprender los pensamientos, emociones o intenciones de otros.

Sin embargo:

  • Estos estudios evaluaban principalmente la empatía cognitiva (la habilidad de interpretar estados mentales), no la afectiva (sentir emocionalmente con el otro).
  • Se enfocaban en niños, sin considerar cómo estas capacidades evolucionan en la adultez.
  • No incluían relatos subjetivos ni experiencias personales de personas con la condición.
  • Se generalizaron los resultados como si aplicaran a todo el espectro, cuando el autismo es por definición heterogéneo.

¿Qué dice la ciencia hoy?

Investigaciones más recientes han empezado a diferenciar entre tipos de empatía y a incluir la perspectiva de personas con TEA, mostrando un panorama más amplio y realista.

Algunos hallazgos claves incluyen:

  • Kim et al. (2022), en un estudio con adolescentes con TEA, encontraron que una mayor sensibilidad empática se asociaba con niveles elevados de estrés interpersonal y necesidad de tiempo a solas para recuperarse emocionalmente.
  • Una revisión de Lehnhardt et al. (2016) destacó que muchas mujeres adultas con TEA, especialmente aquellas diagnosticadas tardíamente, mostraban altos niveles de compasión y sensibilidad emocional, pero también una tendencia a experimentar “fatiga empática” o “empatía hiperreactiva”.
  • Bird et al. (2010) encontraron que la activación de las regiones cerebrales asociadas a la empatía afectiva (como la ínsula y la corteza cingulada anterior) no era menor en personas con TEA, e incluso podía ser mayor en algunas situaciones.
  • Smith (2009) analizó entrevistas en profundidad con adultos con TEA y describió que muchos reportaban sentirse emocionalmente sobrecargados ante el sufrimiento ajeno, incluso si no sabían cómo expresarlo externamente.
  • Rogers, Dziobek y Happe (2007) propusieron que la empatía en personas con autismo puede ser disociada, es decir, puede haber una menor facilidad para inferir estados mentales (empatía cognitiva) pero una respuesta emocional intacta o amplificada (empatía afectiva).

¿Cómo se ve la hiperempatía en el día a día?

La hiperempatía no siempre se manifiesta de forma visible. Muchas veces, las personas con TEA:

  • Se retiran o guardan silencio frente a emociones ajenas intensas (como una forma de autorregulación).
  • Se sienten profundamente afectadas por las noticias tristes, el maltrato a animales, la tristeza de sus pares o incluso los conflictos ficticios en películas.
  • Se angustian cuando no pueden ayudar o cuando perciben que alguien cercano sufre.
  • Se sobrecargan emocionalmente al punto de necesitar aislarse, dormir o desconectarse.

Esto puede ser fácilmente malinterpretado como frialdad, evasión o desconexión. Pero en realidad, es una forma distinta de procesar la emoción.

¿Cómo podemos acompañar esta forma de sentir?

Cómo parte de la red de apoyo, nuestro rol no es “apagar” esa sensibilidad, sino ayudar a que se canalice de forma saludable. Desde la familia, la escuela y los entornos terapéuticos, hay muchas formas de sostener sin desbordar, y validar sin juzgar:

  • Valida la emoción aunque no la entiendas.
    Sentir de más también es sentir y requiere contención.
  • Evita la sobreexposición emocional.
    No siempre es necesario que vean o escuchen todo. Filtrar y anticipar puede ayudar.
  • Nombra lo que observas.
    “Veo que estás muy afectado por lo que pasó, ¿Quieres hablarlo o necesitas un rato solo/a?”
  • Fomenta el autocuidado desde la empatía.
    Actividades tranquilas, arte, canciones, el contacto con la naturaleza o escritura pueden ayudar a canalizar. Ayúdalos a descubrir lo que los calma.
  • Usa libros o películas para hablar de emociones ajenas.
    Los personajes pueden ser una vía indirecta para explorar cómo otros se sienten, y qué hacer con eso.
  • Ayúdales a poner límites sin sentirse culpables.
    Enséñales que es válido querer ayudar, pero también cuidarse emocionalmente.
  • Promueve formas activas de ayudar a otros.
    Ayúdales a transformar su empatía en acciones concretas (hacer una tarjeta, preparar algo, acompañar a alguien), pero sin forzar.
  • Acompaña sin juzgar su manera de conectar.
    Si prefieren escuchar en silencio o necesitan retirarse para procesar emociones, no lo interpretes como falta de interés.

No todas las personas con autismo son hiperempáticas. Pero muchas lo son. Y es hora de que dejemos de buscar empatía como nos gustaría que fuera, y aprendamos a verla como realmente se manifiesta en el otro.

Cuando validamos esa sensibilidad, la transformamos en una fortaleza. Cuando la juzgamos o ignoramos, corremos el riesgo de convertirla en herida.

El problema no es sentir de más, el problema es no tener un lugar seguro para hacerlo.

#30DíasConElAutismo 2025

Cada mes de abril, el mundo dedica un espacio a hablar sobre el autismo/TEA, pero muchas veces la conversación se torna superficial y repetitiva. Como en cada edición previa, estos #30DíasConElAutismo deseo ir más allá de la concienciación y generar diálogos profundos, humanos y significativos sobre las realidades de las personas con autismo/TEA, la de sus familias y su entorno.

El autismo/TEA no es solo un diagnóstico ni una serie de características del neurodesarrollo, es una manera única de percibir, sentir y relacionarse con el mundo. Cada persona tiene su propia experiencia, su propio ritmo y sus propias necesidades, y reconocer esta diversidad es clave para construir una sociedad verdaderamente inclusiva. No se trata de forzar a las personas a encajar en un “molde ajeno”, sino de comprenderlas, acompañarlas y celebrar su autenticidad.

Este año las Naciones Unidas nos proponen mirar el mundo con nuevos ojos bajo el lema “Fomento de la neurodiversidad y los Objetivos de Desarrollo Sostenible”. Nos recuerdan que no hay futuro posible si no es con todas las mentes, con todos los cuerpos, con todas las formas de ser. Fomentar la neurodiversidad no es solo reconocer la existencia de distintas formas de procesar el mundo, sino también celebrar su valor, su belleza y su aporte a los desafíos que enfrentamos como humanidad.

La inclusión no puede seguir siendo una promesa pendiente. Necesitamos transformar sistemas educativos, entornos laborales y políticas públicas para que cada persona neurodivergente pueda vivir con dignidad, autonomía y tranquilidad.

Durante este mes, quiero abrir un espacio para reflexionar sobre aquellas conversaciones que aún faltan por mantenerse, sobre los mitos que aún persisten y las barreras que seguimos en la necesidad de derribar.

Este año, cada día de la semana tendrá un eje temático que nos permitirá profundizar en distintos aspectos:

  • Lunes de “Mujeres TEA”: Visibilizar la realidad de las mujeres diagnosticadas con TEA en la adultez.
  • Martes de “Bienestar en el espectro”: La salud mental de las personas con autismo/TEA a lo largo de la vida.
  • Miércoles de “La familia como agente de cambio”: Cómo el entorno familiar impulsa el desarrollo individual y colectivo.
  • Jueves de “Lo que nadie te dice sobre el TEA”: Lo que también deberíamos saber y pocas veces se dice.
  • Viernes de “El día después del diagnóstico”: ¿Qué es todo esto que estoy pensando y sintiendo?
  • Sábado de “Amistades en el espectro” — Cómo las personas con autismo/TEA establecen y mantienen relaciones sociales a su manera.
  • Domingo de “Notas a un mundo neurotípico” — Reflexiones sobre cómo las personas con autismo/TEA perciben y experimentan el mundo.

Acompáñame en este recorrido y que estos 30 días sean el inicio –o la continuación– de un compromiso real con la inclusión, el respeto y la aceptación del autismo/TEA en todas sus formas, porque la conversación no debería limitarse a un solo mes, sino ser parte de nuestra conciencia colectiva todos los días del año.

¿Cómo apoyar a tu hijo/hija durante el inicio de clases? Estrategias desde la Neuroeducación

El inicio de clases es un periodo de adaptación lleno de emociones para los niños, niñas y adolescentes. Algunos llegan entusiasmados, otros ansiosos o cansados, y muchos necesitan apoyo para regular sus emociones y energía.

Desde la neuroeducación, podemos implementar estrategias en casa para que esta transición sea más fluida y así ayudarlos a sentirse seguros, motivados y emocionalmente regulados en su regreso a la rutina escolar.

Para empezar, hablemos un poco sobre los principales desafíos a los que se pueden enfrentar según cada etapa escolar:

📌Maternal (0-3 años): Tras los primeros días, algunos niños pueden experimentar tendencia al llanto, alteraciones en el sueño y resistencia a volver al aula debido al desgaste emocional.

📌Preescolar (4-5 años): Aunque ya están más familiarizados con la escuela, pueden aparecer signos de cansancio, irritabilidad o rechazo a ciertas actividades, especialmente si han estado sobreestimulados.

📌Primaria (6-12 años): Los niños pueden mostrar agotamiento, dificultades para despertarse y cambios de humor, además de ansiedad ante nuevas dinámicas sociales y académicas.

📌Secundaria (12+ años): Los adolescentes pueden experimentar estrés por la carga académica, presión social y dificultades en la gestión del tiempo, lo que puede generar frustración o desmotivación.

La clave para un inicio de clases exitoso no está en forzar la adaptación, sino en acompañar el proceso con empatía y estrategias de regulación emocional.

El cerebro necesita tiempo para ajustar sus ritmos y procesar los cambios. Cuando respetamos estos tiempos y ofrecemos herramientas de autorregulación en casa, el proceso se vuelve mucho más llevadero.

Al aplicar estrategias de neuroeducación en casa durante el inicio del año escolar, estamos favoreciendo:

🧠La reducción del estrés y la fatiga.

🧠El fortalecimiento de su bienestar emocional y autoconfianza durante el nuevo ciclo escolar.

🧠La creación de un ambiente de seguridad y contención, que les ayuda a afrontar los desafíos escolares con mayor tranquilidad.

ESTRATEGIAS PRÁCTICAS SEGÚN CADA ETAPA ¿CÓMO AYUDAR EN CASA?

Maternal (0-3 años)


✅ Atiende su cansancio emocional: Si notas más llanto o apego al llegar a casa, permite tiempo extra de conexión antes de otras actividades.
✅ Favorece rutinas relajantes en la tarde: Baños con agua tibia, cuentos y masajes pueden ayudar a regular su sistema nervioso.
✅ Mantén los objetos de seguridad: Si tu hijo lleva un peluche o prenda con tu aroma al aula, sigue usándolo hasta que se adapte completamente.
✅ Anticípale los días: Usa frases sencillas como «volverás a jugar con tus amigos en la escuela», pueden hacer una gran diferencia.

Preescolar (3-5 años)


✅ Observa señales de sobrecarga sensorial: Si llega irritado, permite tiempo de descanso en un espacio tranquilo antes de hacer preguntas sobre su día.
✅ Refuerza la autonomía: Anima a que elija su ropa o prepare su mochila con apoyo, para que tenga control sobre su rutina.
✅ Cuentos y juegos simbólicos: Leer historias sobre la escuela o jugar a «ser maestro y alumnos» ayuda a procesar emociones y experiencias.
✅ Evita preguntas abiertas como «¿Cómo te fue?» En su lugar, pregunta: «¿Qué fue lo más divertido que hiciste hoy?» o «¿Con quien jugaste hoy en el recreo?”.

Primaria (6-12 años)


✅ Establece una rutina postescuela flexible: Algunos niños necesitan hablar apenas llegan, otros prefieren un momento de descanso antes de compartir su día. Observa sus necesidades.
✅ Promueve el descanso adecuado: Ajusta progresivamente la hora de dormir si notas cansancio. El cerebro aún está regulando el nuevo horario.
✅ Fomenta la gestión emocional: Si expresa frustración o ansiedad, ayúdalo a nombrar sus emociones, a reconocer su origen y a encontrar soluciones juntos.

Secundaria (12+ años)


✅ Observa su estado emocional sin invadir su espacio: Si notas irritabilidad, estrés o cansancio extremo, valida su experiencia sin presionarlo a hablar.
✅ Apóyalo en la gestión del tiempo: Pregunta si necesita ayuda para organizar sus tareas y descansos sin imponer reglas rígidas.
✅ Evita presionarlo con preguntas académicas: En vez de preguntar sobre notas o tareas, muestra interés en cómo se siente con sus compañeros y profesores.
✅ Ofrece pausas y actividades placenteras: Después de la escuela, permite tiempo para hobbies o descanso sin que todo gire en torno a lo académico.

EN TODOS LOS CASOS:

⭐️Mantén la estructura y rutinas.

⭐️Gestiona y/o ayúdales a gestionar el uso de dispositivos electrónicos.

⭐️Proporciona una alimentación neuronutritiva.

⭐️Cuida la higiene y rutina de sueño nocturno.

⭐️Incorpora actividad física regular.

⭐️Procura actividades de ocio y esparcimiento.

Las primeras semanas de clases pueden ser un desafío, pero con tu apoyo en casa, tu hijo/hija puede adaptarse con mayor seguridad y bienestar.

Recuerda que la clave está en la paciencia, la empatía y la observación. Cada niño, niña y adolescente necesita su propio tiempo para adaptarse, y tu acompañamiento hace la diferencia.