Programa “Autocuidado Consciente”

Primera Edición | febrero-marzo de 2026

¿Por qué creo que debes inscribirte en este Programa?

Porque autorregularse no es un acto automático: se aprende, se practica y se entrena.

La evidencia científica actual es clara en algo: el cerebro humano no cambia solo con información, sino con experiencias guiadas, repetición consciente y hábitos sostenidos en el tiempo.

Vivimos expuestos a sobrecarga cognitiva, estrés crónico, hiperconectividad, rutinas caóticas y poco descanso. Aunque muchas personas saben qué deberían hacer, no siempre saben por dónde empezar, cómo organizarlo o cómo sostenerlo en la vida real.

👩‍💻Formato General

  • Conversatorio-Taller.
  • Cuatro (4) sesiones virtuales vía ZOOM.
  • Duración de 90 minutos cada sesión, seis (6) horas en total.
  • Espacio participativo, práctico y reflexivo.
  • No se requieren conocimientos previos.

Contenido y Cronograma

Todas las sesiones se realizarán en horario de 6:00 p.m. a 7:30 p.m.

  • Jueves 5 de febrero – Sesión 1: “Dormir, comer, hidratarse y moverse: la base del autocuidado consciente”.
    • El sueño, la alimentación, la hidratación y la actividad física son reguladores primarios del cerebro. Cuando fallan, se altera los procesos cognitivos, el estado de ánimo, la energía y la tolerancia al estrés. No son hábitos secundarios, son la base todo lo demás se sostiene.
  • Jueves 12 de febrero – Sesión 2: “Estrés, pausas activas y uso de pantallas”.
    • El estrés sostenido mantiene al cuerpo en modo alerta y desgasta los sistemas de regulación. A esto se suma el uso excesivo de pantallas, que interfiere con la atención, el sueño y la estabilidad emocional. El cerebro necesita alternar esfuerzo y descanso para funcionar bien.
  • Jueves 26 de febrero – Sesión 3: “Rutinas, estructura y ocio saludable”.
    • La previsibilidad genera calma. Las rutinas organizan la energía mental y reducen la carga cognitiva. Al mismo tiempo, el cerebro también necesita disfrute, no solo productividad.
  • Jueves 5 de marzo – Sesión 4: “Vínculos, límites y sostenibilidad del autocuidado”.
    • Los vínculos son un factor protector clave de la salud mental. A la vez, sin límites claros, el autocuidado se diluye. Cuidarse no es aislarse, es relacionarse de forma más consciente y saludable.

💡Cada sesión combina:

  • Introducción teórica breve (basada en evidencia científica).
  • Explicación clara del por qué (qué necesita el cerebro).
  • Trabajo práctico del cómo (qué hacer en la vida diaria).
  • Ejercicios guiados, reflexión y herramientas aplicables.

💰Inversión y qué incluye

  • Inversión: Bl.120.00
  • Acceso a las cuatro (4) sesiones virtuales en vivo (sincrónicas).
  • Acompañamiento profesional con enfoque psicoeducativo, neurocientífico y práctico.
  • Cuadernillo de trabajo digital, diseñado especialmente para este programa.
  • Ejercicios experienciales durante cada encuentro.
  • Recursos complementarios (lecturas breves, guías prácticas y recomendaciones aplicables).
  • Espacio seguro y respetuoso de intercambio, reflexión y aprendizaje colectivo.

⭐️¿Qué te llevas de este Programa?

  • Comprensión clara sobre lo que necesita tu cerebro para estar en bienestar.
  • Herramientas prácticas accesibles, no ideales inalcanzables.
  • Estrategias adaptables a tu contexto real.
  • Mayor conciencia corporal, emocional y mental.
  • Un enfoque de autocuidado realista, sostenible y humano

📌Política de inscripción

  • Una vez realizado el pago, la inscripción no es reembolsable.
  • En caso de no poder asistir, el cupo no podrá ser transferido ni canjeado.
  • Esta política permite garantizar la organización, calidad y sostenibilidad del programa.

💬Recuerda: cuidarte también es una decisión consciente. Si esta propuesta resuena contigo, este espacio es para ti.

Tienes hasta el domingo 1 de febrero para completar el pago y llenar el formulario de inscripción para asegurar tu cupo (SON LIMITADOS):

👉🏼Formulario de inscripción: https://forms.gle/S2j3i8Thb4tHxre79

Si tienes alguna duda o pregunta, puedes enviarme un correo electrónico a dramancuso.actividades@gmail.com y te contestaré personalmente.

¡Te espero!

Redes sociales digitales y vínculos en entornos virtuales: Perspectivas desde el espectro autista

En las últimas décadas, las redes sociales digitales se han convertido en espacios centrales de interacción humana. Plataformas como Instagram, Discord, Reddit, YouTube, entre muchas otras, no solo permiten compartir contenido, sino también construir relaciones sociales de diversas maneras. Para las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA), estos entornos virtuales ofrecen oportunidades únicas que muchas veces complementan (o incluso reemplazan) aspectos de la socialización presencial.

La accesibilidad de las interacciones virtuales

Uno de los principales beneficios de las redes sociales para las personas con TEA radica en la accesibilidad que ofrecen a nivel comunicativo. A diferencia de las interacciones presenciales, que demandan una interpretación rápida de señales no verbales (gestos, tono de voz, expresiones faciales), los entornos digitales permiten tiempos de respuesta más flexibles y un enfoque centrado principalmente en el contenido verbal o escrito. Esta disminución de las demandas sociales inmediatas puede reducir la ansiedad y favorecer la participación activa.

Además, el medio escrito brinda mayor control sobre la forma en que se expresan pensamientos, emociones e intereses, permitiendo editar, revisar o repensar antes de comunicar algo. Para muchos en el espectro, esta posibilidad de estructurar el mensaje con menos presión temporal facilita una comunicación más clara, auténtica y menos cargada emocionalmente.

Espacios de interés compartido y construcción de comunidad

Otro aspecto positivo de los entornos digitales es la posibilidad de participar en comunidades basadas en intereses específicos. Grupos de arte, ciencia, videojuegos, literatura, tecnología o cualquier otra pasión ofrecen escenarios donde las personas con TEA pueden conectar a partir de afinidades genuinas, disminuyendo las exigencias de «adaptarse» a normas sociales implícitas o superficiales.

El sentido de pertenencia que surge en estos espacios puede fortalecer la autoestima, ofrecer validación social y generar vínculos significativos. Muchas personas autistas encuentran en estas comunidades virtuales un entorno más predecible y menos caótico que el de las interacciones sociales tradicionales.

Riesgos y desafíos en la socialización virtual

No obstante, también existen riesgos importantes que deben ser considerados. Las dificultades para interpretar matices del lenguaje escrito (como el sarcasmo, la ironía o las intenciones ambiguas) pueden hacer que algunas personas con TEA sean más vulnerables a malentendidos, manipulaciones o situaciones de riesgo en línea.

Asimismo, la falta de contacto físico y de retroalimentación emocional inmediata puede dificultar la detección de dinámicas poco saludables en algunas relaciones digitales. Esto subraya la necesidad de desarrollar habilidades específicas de comunicación virtual segura, ciberseguridad y autodefensa digital, particularmente en poblaciones adolescentes y jóvenes adultos.

El valor real de los vínculos virtuales

Es fundamental reconocer que los lazos construidos en espacios virtuales no son menos reales ni menos válidos que los presenciales. Para muchas personas con TEA, las amistades y conexiones formadas en línea representan redes de apoyo emocional genuinas, espacios de expresión personal y plataformas para compartir sus experiencias y perspectivas únicas.

Validar la importancia de estos vínculos, sin idealizarlos ni desestimarlos, forma parte de una comprensión moderna y respetuosa de la diversidad en las formas de socializar.

Claves para un acompañamiento respetuoso

Para favorecer una experiencia digital positiva en personas con TEA, es importante:

✅Fomentar el pensamiento crítico sobre el contenido y las interacciones en línea.

✅Enseñar estrategias de comunicación asertiva y comprensión de normas sociales virtuales.

✅Acompañar en la elección de comunidades seguras y moderadas.

✅Trabajar en la identificación de dinámicas de riesgo o abuso en plataformas digitales.

✅Reforzar habilidades de autodefensa y autonomía digital.

✅Entender cómo las redes sociales pueden ser una vía legítima de socialización, expresión e inclusión es un paso fundamental hacia entornos más accesibles y amables para la neurodivergencia en el mundo contemporáneo.

Las redes sociales digitales no son solo una herramienta de entretenimiento: para muchas personas en el espectro autista, representan un espacio legítimo de encuentro, expresión y construcción de relaciones significativas. Reconocer el valor de estos vínculos y acompañar su desarrollo de manera informada y respetuosa es parte de construir una sociedad más inclusiva, donde cada forma de socializar tenga su lugar y su dignidad.

Nadie te dice que no existe tal cosa como el autismo de “alta funcionalidad”

Durante décadas la sociedad, e incluso algunos profesionales de la salud, han hablado del “autismo de alta funcionalidad” como una forma más “leve” del Trastorno del Espectro Autista (TEA). La etiqueta ha sido usada para describir a personas con TEA con un coeficiente intelectual dentro o por encima del promedio, con lenguaje aparentemente fluido, o con habilidades académicas destacadas. Sin embargo, esta noción no solo es científicamente imprecisa, sino también profundamente reduccionista y estigmatizante.

¿De dónde viene el término?

El término “alta funcionalidad” (high-functioning autism) surgió informalmente a principios de los años noventa del siglo pasado, como una forma de distinguir a algunas personas con autismo que no tenían discapacidad intelectual, especialmente cuando se intentaba diferenciar entre el síndrome de Asperger y el autismo clásico. Sin embargo, investigaciones posteriores demostraron que estas distinciones no eran realistas y no reflejaban diferencias clínicas consistentes ni en el desarrollo ni en el pronóstico.

Desde el DSM-5 (2013), todos estos cuadros han sido integrados bajo el término único de “Trastorno del Espectro Autista”, reconociendo que el espectro autista se manifiesta con una enorme variabilidad de apoyos requeridos en las diferentes áreas de la vida, sin jerarquizar a las personas en función de su CI, lenguaje o rendimiento escolar.

“El término ‘alta funcionalidad’ se basa en una medida externa (como el coeficiente intelectual o el uso del lenguaje), sin tomar en cuenta el malestar o sufrimiento internalizado, las dificultades sociales invisibles o el agotamiento emocional que experimentan muchas personas con TEA”.
💬Kapp, 2020

¿Por qué el término “alta funcionalidad” es problemático?

  1. No es un diagnóstico clínico oficial. No aparece en los manuales diagnósticos. Es un término social, no médico/técnico.
  2. Ignora la variabilidad del funcionamiento. Una persona con TEA puede tener gran competencia verbal y al mismo tiempo necesitar mucho apoyo en habilidades de la vida diaria, regulación emocional o interacción social.
  3. Refuerza estigmas. Al implicar que hay personas “menos autistas” que otras, se perpetúa la idea de que algunas formas de autismo son “mejores” o más aceptables, lo que puede llevar a la deslegitimación de las necesidades reales de apoyo.
  4. Oculta el sufrimiento invisible. Muchas personas consideradas de “alta funcionalidad” reportan altos niveles de ansiedad, agotamiento, sobrecarga sensorial y enmascaramiento constante, lo que no se ve desde fuera.
  5. Complica el acceso a apoyos. Estas personas pueden ser malinterpretadas, subdiagnosticadas o incluso excluidas de intervenciones necesarias porque “funcionan demasiado bien” a ojos de los demás.

La ciencia lo confirma: el autismo no es lineal

Las investigaciones actuales han dejado claro que el autismo no puede medirse en una escala lineal de “más o menos funcional”. En cambio, debe comprenderse como un perfil multidimensional que fluctúa según el entorno, la etapa de la vida, la coexistencia de otros diagnósticos y los apoyos disponibles.

Algunas personas con TEA pueden necesitar poco apoyo para resolver una ecuación matemática, pero un apoyo intensivo para manejar un cambio de rutina, hacer una llamada telefónica o regular una emoción intensa.

En palabras de personas con TEA

Cada vez más personas adultas con TEA, especialmente mujeres y personas diagnosticadas tardíamente, han levantado la voz para denunciar cómo esta clasificación de “alta funcionalidad” invisibiliza sus luchas:

“Me dijeron que era de alto funcionamiento, pero nadie vio cómo me derrumbaba al llegar a casa. Aprendí a camuflarme tanto que ya no sabía quién era.”
💬Testimonio anónimo en el estudio de Cage et al. (2018)

Alternativas más adecuadas y respetuosas

La comunidad científica y muchas organizaciones neurodivergentes proponen abandonar estos términos y, en su lugar:

  • Describir el perfil de apoyos que la persona necesita en diferentes áreas.
  • Usar expresiones como “persona con TEA que requiere apoyos intermitentes, moderados o significativos”.
  • Reconocer la intensidad del enmascaramiento social, el impacto de la sobrecarga sensorial y la naturaleza fluctuante de las habilidades cotidianas.

No existe tal cosa como el “autismo de alta funcionalidad”. Esta es una construcción social que ha servido más para tranquilizar o satisfacer a la población neurotípica que para reflejar la realidad de las personas con TEA. Es hora de abandonar estas etiquetas imprecisas y caminar hacia una comprensión más profunda, empática y basada en la evidencia del espectro autista.

“Nadie te dice que las personas con TEA pueden ser hiperempáticas“

Durante mucho tiempo se ha repetido una frase que ha marcado profundamente la percepción general de las personas con TEA: “Las personas con TEA no tienen empatía”.

Esta idea ha influido, no solo en la comprensión social del diagnóstico, sino también en las expectativas familiares, escolares y terapéuticas. Lo que casi nadie dice (y la evidencia empieza a confirmar) es que muchas personas con TEA no solo tienen empatía, sino que pueden vivirla de forma intensa, absorbente e incluso dolorosa.

Esta forma de sentir se conoce como hiperempatía: una capacidad emocional tan elevada que puede generar desbordes, ansiedad y fatiga emocional, sobre todo cuando no hay herramientas para procesarla ni entornos que la comprendan.

¿De dónde viene el mito de que “no tienen empatía”?

El origen de este mito puede rastrearse a estudios de los años ochenta del siglo pasado (como los de Baron-Cohen et al., 1985) sobre la llamada teoría de la mente, que evaluaban la capacidad de algunas personas con autismo para comprender los pensamientos, emociones o intenciones de otros.

Sin embargo:

  • Estos estudios evaluaban principalmente la empatía cognitiva (la habilidad de interpretar estados mentales), no la afectiva (sentir emocionalmente con el otro).
  • Se enfocaban en niños, sin considerar cómo estas capacidades evolucionan en la adultez.
  • No incluían relatos subjetivos ni experiencias personales de personas con la condición.
  • Se generalizaron los resultados como si aplicaran a todo el espectro, cuando el autismo es por definición heterogéneo.

¿Qué dice la ciencia hoy?

Investigaciones más recientes han empezado a diferenciar entre tipos de empatía y a incluir la perspectiva de personas con TEA, mostrando un panorama más amplio y realista.

Algunos hallazgos claves incluyen:

  • Kim et al. (2022), en un estudio con adolescentes con TEA, encontraron que una mayor sensibilidad empática se asociaba con niveles elevados de estrés interpersonal y necesidad de tiempo a solas para recuperarse emocionalmente.
  • Una revisión de Lehnhardt et al. (2016) destacó que muchas mujeres adultas con TEA, especialmente aquellas diagnosticadas tardíamente, mostraban altos niveles de compasión y sensibilidad emocional, pero también una tendencia a experimentar “fatiga empática” o “empatía hiperreactiva”.
  • Bird et al. (2010) encontraron que la activación de las regiones cerebrales asociadas a la empatía afectiva (como la ínsula y la corteza cingulada anterior) no era menor en personas con TEA, e incluso podía ser mayor en algunas situaciones.
  • Smith (2009) analizó entrevistas en profundidad con adultos con TEA y describió que muchos reportaban sentirse emocionalmente sobrecargados ante el sufrimiento ajeno, incluso si no sabían cómo expresarlo externamente.
  • Rogers, Dziobek y Happe (2007) propusieron que la empatía en personas con autismo puede ser disociada, es decir, puede haber una menor facilidad para inferir estados mentales (empatía cognitiva) pero una respuesta emocional intacta o amplificada (empatía afectiva).

¿Cómo se ve la hiperempatía en el día a día?

La hiperempatía no siempre se manifiesta de forma visible. Muchas veces, las personas con TEA:

  • Se retiran o guardan silencio frente a emociones ajenas intensas (como una forma de autorregulación).
  • Se sienten profundamente afectadas por las noticias tristes, el maltrato a animales, la tristeza de sus pares o incluso los conflictos ficticios en películas.
  • Se angustian cuando no pueden ayudar o cuando perciben que alguien cercano sufre.
  • Se sobrecargan emocionalmente al punto de necesitar aislarse, dormir o desconectarse.

Esto puede ser fácilmente malinterpretado como frialdad, evasión o desconexión. Pero en realidad, es una forma distinta de procesar la emoción.

¿Cómo podemos acompañar esta forma de sentir?

Cómo parte de la red de apoyo, nuestro rol no es “apagar” esa sensibilidad, sino ayudar a que se canalice de forma saludable. Desde la familia, la escuela y los entornos terapéuticos, hay muchas formas de sostener sin desbordar, y validar sin juzgar:

  • Valida la emoción aunque no la entiendas.
    Sentir de más también es sentir y requiere contención.
  • Evita la sobreexposición emocional.
    No siempre es necesario que vean o escuchen todo. Filtrar y anticipar puede ayudar.
  • Nombra lo que observas.
    “Veo que estás muy afectado por lo que pasó, ¿Quieres hablarlo o necesitas un rato solo/a?”
  • Fomenta el autocuidado desde la empatía.
    Actividades tranquilas, arte, canciones, el contacto con la naturaleza o escritura pueden ayudar a canalizar. Ayúdalos a descubrir lo que los calma.
  • Usa libros o películas para hablar de emociones ajenas.
    Los personajes pueden ser una vía indirecta para explorar cómo otros se sienten, y qué hacer con eso.
  • Ayúdales a poner límites sin sentirse culpables.
    Enséñales que es válido querer ayudar, pero también cuidarse emocionalmente.
  • Promueve formas activas de ayudar a otros.
    Ayúdales a transformar su empatía en acciones concretas (hacer una tarjeta, preparar algo, acompañar a alguien), pero sin forzar.
  • Acompaña sin juzgar su manera de conectar.
    Si prefieren escuchar en silencio o necesitan retirarse para procesar emociones, no lo interpretes como falta de interés.

No todas las personas con autismo son hiperempáticas. Pero muchas lo son. Y es hora de que dejemos de buscar empatía como nos gustaría que fuera, y aprendamos a verla como realmente se manifiesta en el otro.

Cuando validamos esa sensibilidad, la transformamos en una fortaleza. Cuando la juzgamos o ignoramos, corremos el riesgo de convertirla en herida.

El problema no es sentir de más, el problema es no tener un lugar seguro para hacerlo.

Lo que nadie te dice sobre las alertas del desarrollo en el autismo/TEA

El autismo/TEA suele vincularse con la ausencia de ciertas conductas esperadas para la edad: no hablar, no mirar a los ojos, no jugar con otros niños, no señalar objetos, no responder al nombre. Esta percepción ha sido reforzada durante décadas por los manuales diagnósticos, los checklists de desarrollo y las campañas de detección temprana.

Sin embargo, esta narrativa, aunque basada en hechos reales, es incompleta y a veces engañosa. Porque la verdadera complejidad del desarrollo humano no se manifiesta solamente en lo que “falta”, sino también en lo que aparece antes de tiempo, de forma inusual o inesperada.

En el caso del autismo, las señales de alerta no solo están en lo que un niño o niña no hace, sino también en lo que hace demasiado pronto, con una cualidad atípica, o de una forma que no se ajusta a su edad ni al contexto evolutivo.

Esta afirmación, aparentemente simple, tiene implicancias profundas. En esta entrada vamos a recorrer qué significa científicamente, por qué es necesario difundirlo, y cómo puede ayudarnos a construir entornos más preparados para acompañar a niños y niñas desde sus primeros años de vida.

¿Qué entendemos por señales de alerta del desarrollo?

Las señales de alerta del desarrollo son indicadores que nos hacen sospechar que un niño o niña podría estar transitando un camino atípico en una o varias áreas de su desarrollo: comunicación, lenguaje, motricidad, interacción social, juego, conducta adaptativa, entre otras.

Estas señales pueden presentarse como:

  • La ausencia o retraso en la adquisición de hitos esperados para la edad (por ejemplo no caminar al año, no hablar a los dos años, etc.).
  • La regresión de habilidades adquiridas previamente (por ejemplo, un niño que hablaba y deja de hablar).
  • La presencia de conductas atípicas: que surgen antes de lo esperado, con características inusuales o con una función diferente a la esperada.

La mayoría de los marcos de detección se han centrado históricamente en las dos primeras formas. Pero es en la tercera (las conductas que aparecen, pero de manera atípica) donde muchas veces se manifiesta el autismo en sus formas más sutiles o tempranas.

El desarrollo no es una carrera de llegada: también importa el cómo y el para qué

Un error común es pensar que si un niño o niña hace algo antes de tiempo, eso necesariamente es un signo de inteligencia o de desarrollo “avanzado”. Sin embargo, en neurodesarrollo no solo importa cuándo aparece una habilidad, sino cómo se manifiesta, con qué función, y en qué contexto emocional, social y comunicativo.

Por ejemplo:

  • Un niño puede aprender el abecedario a los 2 años, pero no mirar a su mamá cuando ella lo llama.
  • Puede aprender a leer palabras sueltas a los 3 años (esto se conoce como hiperlexia), pero no comprender lo que lee ni tener interés por compartir lo leído.
  • Puede mostrar una memoria extraordinaria para datos, pero gran dificultad para jugar simbólicamente o comprender gestos sociales básicos esperados para la edad.

Esta “disincronía” -habilidades aparentemente adelantadas en unas áreas, combinadas con dificultades importantes en otras- es una de las formas en las que se presenta el autismo en la primera infancia, especialmente en niñas o en niños con perfil cognitivo alto.

Lo que sí hacen también puede ser una señal de alerta

A continuación te presento algunas manifestaciones que, aunque pueden parecer “avanzadas” o “curiosas” en un niño pequeño, deben interpretarse con atención:

1. Lenguaje precoz, pero atípico

  • Uso de frases complejas sin intención comunicativa.
  • Ecolalias (repetición de frases de películas, diálogos, canciones) sin función social.
  • Lenguaje excesivamente formal, robótico o fuera de contexto para la edad.
  • Poca capacidad para mantener una conversación recíproca.

2. Intereses específicos e intensos desde edad temprana

  • Fascinación por temas cerrados y concretos (letras, números, planetas, logos, banderas) desde los 18 meses.
  • Tendencia a acumular datos y listas, sin intención de compartir ni dialogar sobre ellos.
  • Juego repetitivo centrado en la organización o alineación de objetos, sin simbolismo ni intercambio social.

3. Hipersensibilidad o hiposensibilidad sensorial

  • Reacciones exageradas al ruido, a luces brillantes, a ciertas texturas (alimentarias o táctiles).
  • Evitación de contacto físico o, por el contrario, búsqueda constante de presión, balanceo o movimientos repetitivos.
  • Dificultades para regularse ante estímulos provenientes del entorno.

4. Conductas motoras inusuales o autoestimulaciones

  • Mirar objetos giratorios por largos períodos.
  • Girar sobre sí mismo, agitar las manos, balancearse, saltar repetidamente.
  • Buscar estimulación visual a través de luces, reflejos o patrones.

¿Qué dice la ciencia sobre estas presentaciones?

Desde la neurociencia y la psicología del desarrollo, se ha comprobado que el autismo se asocia con un patrón de organización cerebral distinto, caracterizado por:

  • Hiperconectividad local: algunas áreas del cerebro funcionan con más intensidad o rapidez, lo que puede explicar ciertas habilidades precoces.
  • Hipoconectividad entre redes sociales y de integración multisensorial: lo que afecta la capacidad de interpretar emociones, comprender gestos, mantener el contacto visual o modular el lenguaje en función del otro.

Esto significa que un niño con autismo puede mostrar conductas que impresionan (por ejemplo, saber los planetas a los 2 años), pero tener serias dificultades para interactuar con sus pares o tolerar cambios en su rutina.

Las niñas y los perfiles con lenguaje fluido: los más invisibilizados

Este enfoque también permite comprender por qué muchas veces se retrasa el diagnóstico en:

  • Niñas: que tienden a camuflar socialmente, y cuyos intereses atípicos suelen ser más socialmente aceptables.
  • Niños con lenguaje fluido y buen rendimiento académico, en quienes se minimizan las dificultades sociales, sensoriales o de rigidez.

Cuando el entorno adulto se deja llevar solo por lo que “el niño ya hace”, puede pasar por alto el sufrimiento que genera esa diferencia en la forma de sentir, percibir y vincularse. Y muchas veces, cuando finalmente se consulta, ya hay malestares secundarios: ansiedad y baja autoestima.

La importancia de una perspectiva ampliada y empática

Aceptar que las señales del autismo pueden estar presentes en lo que un niño hace de másantes o distinto no es para patologizar la diversidad, sino para acompañar mejor, más temprano y con mayor comprensión.

Porque lo que a veces se celebra como “curioso”, “genial” o “especial”, también puede ser una manera de decir “algo no me está resultando fácil en este mundo que no siempre me entiende”.

Es momento de incorporar una mirada más fina, más sensible y más actualizada sobre cómo se expresa el autismo en los primeros años. De abrir espacio a la idea de que no todo lo adelantado es adaptativo, y que lo inusual también merece ser comprendido.

#30DíasConElAutismo 2025

Cada mes de abril, el mundo dedica un espacio a hablar sobre el autismo/TEA, pero muchas veces la conversación se torna superficial y repetitiva. Como en cada edición previa, estos #30DíasConElAutismo deseo ir más allá de la concienciación y generar diálogos profundos, humanos y significativos sobre las realidades de las personas con autismo/TEA, la de sus familias y su entorno.

El autismo/TEA no es solo un diagnóstico ni una serie de características del neurodesarrollo, es una manera única de percibir, sentir y relacionarse con el mundo. Cada persona tiene su propia experiencia, su propio ritmo y sus propias necesidades, y reconocer esta diversidad es clave para construir una sociedad verdaderamente inclusiva. No se trata de forzar a las personas a encajar en un “molde ajeno”, sino de comprenderlas, acompañarlas y celebrar su autenticidad.

Este año las Naciones Unidas nos proponen mirar el mundo con nuevos ojos bajo el lema “Fomento de la neurodiversidad y los Objetivos de Desarrollo Sostenible”. Nos recuerdan que no hay futuro posible si no es con todas las mentes, con todos los cuerpos, con todas las formas de ser. Fomentar la neurodiversidad no es solo reconocer la existencia de distintas formas de procesar el mundo, sino también celebrar su valor, su belleza y su aporte a los desafíos que enfrentamos como humanidad.

La inclusión no puede seguir siendo una promesa pendiente. Necesitamos transformar sistemas educativos, entornos laborales y políticas públicas para que cada persona neurodivergente pueda vivir con dignidad, autonomía y tranquilidad.

Durante este mes, quiero abrir un espacio para reflexionar sobre aquellas conversaciones que aún faltan por mantenerse, sobre los mitos que aún persisten y las barreras que seguimos en la necesidad de derribar.

Este año, cada día de la semana tendrá un eje temático que nos permitirá profundizar en distintos aspectos:

  • Lunes de “Mujeres TEA”: Visibilizar la realidad de las mujeres diagnosticadas con TEA en la adultez.
  • Martes de “Bienestar en el espectro”: La salud mental de las personas con autismo/TEA a lo largo de la vida.
  • Miércoles de “La familia como agente de cambio”: Cómo el entorno familiar impulsa el desarrollo individual y colectivo.
  • Jueves de “Lo que nadie te dice sobre el TEA”: Lo que también deberíamos saber y pocas veces se dice.
  • Viernes de “El día después del diagnóstico”: ¿Qué es todo esto que estoy pensando y sintiendo?
  • Sábado de “Amistades en el espectro” — Cómo las personas con autismo/TEA establecen y mantienen relaciones sociales a su manera.
  • Domingo de “Notas a un mundo neurotípico” — Reflexiones sobre cómo las personas con autismo/TEA perciben y experimentan el mundo.

Acompáñame en este recorrido y que estos 30 días sean el inicio –o la continuación– de un compromiso real con la inclusión, el respeto y la aceptación del autismo/TEA en todas sus formas, porque la conversación no debería limitarse a un solo mes, sino ser parte de nuestra conciencia colectiva todos los días del año.

¿Cómo apoyar a tu hijo/hija durante el inicio de clases? Estrategias desde la Neuroeducación

El inicio de clases es un periodo de adaptación lleno de emociones para los niños, niñas y adolescentes. Algunos llegan entusiasmados, otros ansiosos o cansados, y muchos necesitan apoyo para regular sus emociones y energía.

Desde la neuroeducación, podemos implementar estrategias en casa para que esta transición sea más fluida y así ayudarlos a sentirse seguros, motivados y emocionalmente regulados en su regreso a la rutina escolar.

Para empezar, hablemos un poco sobre los principales desafíos a los que se pueden enfrentar según cada etapa escolar:

📌Maternal (0-3 años): Tras los primeros días, algunos niños pueden experimentar tendencia al llanto, alteraciones en el sueño y resistencia a volver al aula debido al desgaste emocional.

📌Preescolar (4-5 años): Aunque ya están más familiarizados con la escuela, pueden aparecer signos de cansancio, irritabilidad o rechazo a ciertas actividades, especialmente si han estado sobreestimulados.

📌Primaria (6-12 años): Los niños pueden mostrar agotamiento, dificultades para despertarse y cambios de humor, además de ansiedad ante nuevas dinámicas sociales y académicas.

📌Secundaria (12+ años): Los adolescentes pueden experimentar estrés por la carga académica, presión social y dificultades en la gestión del tiempo, lo que puede generar frustración o desmotivación.

La clave para un inicio de clases exitoso no está en forzar la adaptación, sino en acompañar el proceso con empatía y estrategias de regulación emocional.

El cerebro necesita tiempo para ajustar sus ritmos y procesar los cambios. Cuando respetamos estos tiempos y ofrecemos herramientas de autorregulación en casa, el proceso se vuelve mucho más llevadero.

Al aplicar estrategias de neuroeducación en casa durante el inicio del año escolar, estamos favoreciendo:

🧠La reducción del estrés y la fatiga.

🧠El fortalecimiento de su bienestar emocional y autoconfianza durante el nuevo ciclo escolar.

🧠La creación de un ambiente de seguridad y contención, que les ayuda a afrontar los desafíos escolares con mayor tranquilidad.

ESTRATEGIAS PRÁCTICAS SEGÚN CADA ETAPA ¿CÓMO AYUDAR EN CASA?

Maternal (0-3 años)


✅ Atiende su cansancio emocional: Si notas más llanto o apego al llegar a casa, permite tiempo extra de conexión antes de otras actividades.
✅ Favorece rutinas relajantes en la tarde: Baños con agua tibia, cuentos y masajes pueden ayudar a regular su sistema nervioso.
✅ Mantén los objetos de seguridad: Si tu hijo lleva un peluche o prenda con tu aroma al aula, sigue usándolo hasta que se adapte completamente.
✅ Anticípale los días: Usa frases sencillas como «volverás a jugar con tus amigos en la escuela», pueden hacer una gran diferencia.

Preescolar (3-5 años)


✅ Observa señales de sobrecarga sensorial: Si llega irritado, permite tiempo de descanso en un espacio tranquilo antes de hacer preguntas sobre su día.
✅ Refuerza la autonomía: Anima a que elija su ropa o prepare su mochila con apoyo, para que tenga control sobre su rutina.
✅ Cuentos y juegos simbólicos: Leer historias sobre la escuela o jugar a «ser maestro y alumnos» ayuda a procesar emociones y experiencias.
✅ Evita preguntas abiertas como «¿Cómo te fue?» En su lugar, pregunta: «¿Qué fue lo más divertido que hiciste hoy?» o «¿Con quien jugaste hoy en el recreo?”.

Primaria (6-12 años)


✅ Establece una rutina postescuela flexible: Algunos niños necesitan hablar apenas llegan, otros prefieren un momento de descanso antes de compartir su día. Observa sus necesidades.
✅ Promueve el descanso adecuado: Ajusta progresivamente la hora de dormir si notas cansancio. El cerebro aún está regulando el nuevo horario.
✅ Fomenta la gestión emocional: Si expresa frustración o ansiedad, ayúdalo a nombrar sus emociones, a reconocer su origen y a encontrar soluciones juntos.

Secundaria (12+ años)


✅ Observa su estado emocional sin invadir su espacio: Si notas irritabilidad, estrés o cansancio extremo, valida su experiencia sin presionarlo a hablar.
✅ Apóyalo en la gestión del tiempo: Pregunta si necesita ayuda para organizar sus tareas y descansos sin imponer reglas rígidas.
✅ Evita presionarlo con preguntas académicas: En vez de preguntar sobre notas o tareas, muestra interés en cómo se siente con sus compañeros y profesores.
✅ Ofrece pausas y actividades placenteras: Después de la escuela, permite tiempo para hobbies o descanso sin que todo gire en torno a lo académico.

EN TODOS LOS CASOS:

⭐️Mantén la estructura y rutinas.

⭐️Gestiona y/o ayúdales a gestionar el uso de dispositivos electrónicos.

⭐️Proporciona una alimentación neuronutritiva.

⭐️Cuida la higiene y rutina de sueño nocturno.

⭐️Incorpora actividad física regular.

⭐️Procura actividades de ocio y esparcimiento.

Las primeras semanas de clases pueden ser un desafío, pero con tu apoyo en casa, tu hijo/hija puede adaptarse con mayor seguridad y bienestar.

Recuerda que la clave está en la paciencia, la empatía y la observación. Cada niño, niña y adolescente necesita su propio tiempo para adaptarse, y tu acompañamiento hace la diferencia.

Desafíos y Estrategias en Materia de Salud Mental para las Personas Neurodivergentes

En un mundo que gradualmente acoge la diversidad como parte de la realidad humana, las personas neurodivergentes suelen embarcarse en una travesía única hacia la búsqueda de recursos integrales que garanticen su bienestar.

Estos desafíos no solo surgen desde la neurodivergencia per se, sino también desde la coexistencia de múltiples condiciones del neurodesarrollo y la inevitable nube de trastornos psiquiátricos que les acompañas durante las diferentes etapas de la vida.

En esta entrada vamos a explorar brevemente 10 desafíos y estrategias relacionadas con la coexistencia de diversas condiciones del neurodesarrollo, de trastornos psiquiátricos y del acceso a servicios de salud mental adecuados.

1. Complejidad de la Neurodivergencia Múltiple

Las personas neurodivergentes a menudo se enfrentan a la coexistencia de diversas condiciones del neurodesarrollo, lo que complica la delimitación de cada una y el abordaje adecuado de sus necesidades (por ejemplo TEA/TDAH 30%, TEA/TOC 15%, TEA/DI 40%-50%, etc.).

2. Prevalencia de Trastornos Psiquiátricos

La ansiedad, la depresión y otros trastornos psiquiátricos son más frecuentes en personas neurodivergentes, lo que agrava aún más el malestar global y la percepción de calidad de vida.

Matthew J Hollocks et al. 2019. Ansiedad y depresión en adultos con espectro autista: una revisión sistemática y metaanálisis

3. Estigmatización y Falta de Comprensión

La falta de conciencia y la estigmatización en torno a las neurodivergencias pueden llevar a la discriminación y al temor de buscar ayuda.

4. Escasez de Servicios Especializados

La falta de servicios de salud mental especializados en él área para dificulta el acceso a la atención adecuada.

5. Tiempos Prolongados de Espera

Tanto a nivel del sistema de salud público como privado, los tiempos de espera para recibir atención pueden ser largos, frustrantes y favorecer el empeoramiento de una situación prevenible de haber sido atendida más tempranamente.

6. Costo Económico

Los medicamentos y servicios de salud mental suelen tener un alto costo, lo que limita su acceso básicamente a quienes pueden pagarlos.

7. Barreras en la Comunicación

Las personas neurodivergentes con dificultades de comunicación tienen mayor dificultad para expresar sus necesidades pensamientos y sentimientos.

8. Estereotipos y Discriminación en los Entornos Educativo y Laboral

Las ideas preconcebidas sobre las características de las diferentes condiciones, favorecen la discriminación y dificultan el acceso y la permanencia saludable y respetuosa en las escuelas y universidades, entornos educativos especiales y de aprendizaje para la vida, el entrenamiento laboral y el empleo con apoyo o independiente.

9. Apoyo y Salud Mental Familiar

La Red de Apoyo, misma que incluye a la familia, es pilar en el acompañamiento y apoyo de las personas neurodivergentes. La falta de psicoeducación extendida y factores diversos descritos previamente, pueden llevar a la falta de apoyo y afectación de la salud mental de diferentes miembros de la familia, respectivamente.

Scherer, N. 2019.Depresión y ansiedad en padres de niños con discapacidades intelectuales y del desarrollo: una revisión sistemática y un metanálisis

10. Exclusión en la Toma de Decisiones

Las personas neurodivergentes y sus familias suelen ser excluidas de la planificación de políticas públicas y la toma de decisiones que afectan a su atención y Derechos Humanos fundamentales.

1. Educación y Sensibilización

Ejecutar acciones para fomentar la comprensión de la sociedad en general sobre los desafíos y necesidades de la población neurodivergente y la salud mental es esencial para combatir el estigma e involucrar a las autoridades y comunidad en la creación de políticas públicas para la inclusión y satisfacción de Derechos Humanos fundamentales.

2. Servicios de Salud Mental Especializados

Crear plazas o financiar la formación de profesionales que brinden servicios subespecializados específicos.

3. Evaluación Temprana Personalizada

Fomentar el conocimiento para la detección, evaluación y atención temprana u oportuna de las diferentes necesidades.

4. Inclusión en la Toma de Decisiones

Asegurarse de que las personas neurodivergentes tengan voz en la planificación de políticas de salud mental.

5. Recursos Adaptadas

Proporcionar recursos como terapias y tratamientos adaptados a las necesidades individuales.

6. Acceso a la Telemedicina

Ampliar la atención a través de la telemedicina en aquellos casos posibles, para para disminuir los tiempos de espera y proporcionar una atención de calidad también en cuanto a la duración de las citas.

7. Programas de Ayuda Financiera

Ofrecer programas de ayuda financiera y seguros de salud que cubran los servicios de salud mental a personas neurodivergentes.

8. Promover la Comunicación Accesible

Proporcionar alternativas de comunicación para aquellos con dificultades en este ámbito y capacitar al personal encargado, en todos los niveles de atención, para implementarlos.

9. Luchar contra la Discriminación

Implementar políticas de inclusión y adaptaciones razonables en el trabajo y en la educación.

10. Apoyo y Atención Familiar

Capacitar y proporcionar recursos psicoeducativos y para la atención en salud mental de las familias.

Tengamos presente que la salud mental es un derecho fundamental, por lo que abordar los desafíos que enfrentan las personas neurodivergentes en su búsqueda de apoyo, es un paso crucial hacia un mundo más inclusivo y compasivo.

Al trabajar juntos, eliminar barreras y promover la comprensión, podemos asegurarnos de que cada persona y sus familias tengan la oportunidad de alcanzar su máximo potencial y disfrutar de una vida plena y saludable.

Juntos podemos construir un futuro donde el acceso a la salud mental sea verdaderamente equitativo y donde cada mente diversa sea valorada y respetada.

Conversación Transformadora: Cinco Temas Constructivos que Abordar sobre el Suicidio

En un mundo donde la adversidad y el estrés puede nublar nuestro camino, surge la necesidad apremiante de enfocar la mirada también en aquello que brinda esperanza y soluciones, sobre todo, cuando se trata de temas delicados y profundos como es el el caso de hablar sobre el suicidio.

Debemos idealmente reflexionar con una actitud comprensiva y respetuosa para poder transformar la manera en que lo abordamos. Estamos llamados a alzar la voz y educar sobre prevención en salud mental, para poder forjar una red de apoyo que pueda crear y afianzar vínculos que superen las barreras de quienes se enfrentan a esta realidad.

Además de educar directamente sobre el suicidio (prevalencia, factores de riesgo, alertas, etc.), es esencial cambiar el discurso y hablar sobre aquellos factores que a nivel macro, también inciden sobre una situación de por sí compleja, pero para reconocerlos como indispensables de atender para encontrar posibles soluciones.

¿Qué te parece si reflexionamos sobre algunos puntos importantes?

Concienciación y Educación

La concienciación y la educación sobre la salud mental y el suicidio, desempeñan un papel fundamental para fomentar el desarrollo de una sociedad más comprensiva y solidaria. A medida que aumenta la comprensión de los desafíos a los que se enfrentan las personas con problemas de salud mental, nos encaminamos más hacia una sociedad libre de estigmas y con un mayor sentido de comunidad y capacidad de apoyo.

Apoyo Comunitario

Fomentar un sentido de comunidad y apoyo, genera entornos seguros en los que las personas se sienten más cómodas compartiendo sus malestares y finalmente busquen ayuda. Las iniciativas locales, los grupos de apoyo y diversas actividades sociales para promover el vínculo entre un grupo de personas, promueve la creación de redes sólidas, seguras y perdurables en el tiempo.

Involucrar a las personas en iniciativas de prevención del suicidio, puede crear un sentido de propósito y pertenencia. Eventos, campañas y proyectos que involucren a líderes comunitarios pueden hacer una diferencia significativa.

Promoción de la Resiliencia:

Primero ten presente que “resiliencia” es la capacidad de una persona para afrontar situaciones adversas y verse transformado por esta.

Mantener el autocuidado, fomentar una red de apoyo, aprender técnicas de afrontamiento efectivas, trabajar en la capacidad de ser flexible cognitivamente y buscar crecimiento personal, son algunas maneras de desarrollarla.

Enfoque Positivo en la Salud Mental:

Cambiar la narrativa en torno a la salud mental, desde una perspectiva negativa o patológica a una enfoque positivo y de bienestar, puede motivar a las personas a cuidar de su salud mental de manera proactiva,

Compartir historias de personas que han superado momentos difíciles y han encontrado esperanza y recuperación puede inspirar a otros y mostrarles que no están solos en sus luchas. Es importante validar las experiencias negativas al mismo tiempo que se brinda esperanza para afrontarlas.

Acceso a Recursos:

El porcentaje del presupuesto estatal que se invierte en programas de salud mental, varía significativamente de un país a otro y de año en año, debido a cambios en las políticas gubernamentales y en las prioridades de gasto.

Lastimosamente, en muchos países la falta de interés y el desconocimiento de esta problemática, lleva a una inversión tan baja como del 1% en contraste con otros países o regiones que invierten hasta un 10% (Reino Unido, Australia, Canadá, Países. Años, etc.).

Que se aseguren recursos tales como el acceso a la atención y tratamiento especializado, a líneas de ayuda y plataformas psicoeducativas digitales con información seria, etc., aumenta la confianza en las autoridades pertinentes y el bienestar de la población al saber que sus necesidades son tomadas en cuenta y satisfechas.

Antes de terminar, te dejo a continuación algunas estrategias que puedes implementar, desde tu lugar en el mundo y competencias, para aportar en la labor de concienciar y educar sobre salud y suicido:

1. Campañas de sensibilización en medios de comunicación

  • Colabora con medios de comunicación como televisión, radio, medios impresos y recursos en línea, para difundir mensajes educativos sobre salud mental y prevención del suicidio.
  • Puedes utilizar anuncios, documentales y programas informativos para llegar a un público amplio. Únete y participa de iniciativas nacionales e internacionales.

2. Eventos y Conferencias

  • Organiza o participa de eventos, seminarios y conferencias sobre salud mental y prevención del suicidio.
  • Invita o apóyate en expertos en el campo, sobrevivientes y personas influyentes para hablar sobre el tema y compartir información valiosa.

3. Campañas en Redes Sociales

  • Utiliza las diferentes Redes Sociales para difundir mensajes, historias inspiradoras y recursos sobre salud mental.
  • Crea campañas de concienciación utilizando “hashtags” relevantes y comparte información accesible y fácil de entender.

4. Programas Educativos en Escuelas y Universidades

  • Organiza o colabora con instituciones educativas para incorporar la educación sobre salud mental y prevención del suicidio.
  • Realiza o asiste a talleres, charlas y actividades que aborden estos temas de manera sensible y educativa.

5. Alianzas con Organizaciones

  • Colabora con organizaciones de salud mental, hospitales, clínicas y grupos comunitarios para crear programas conjuntos de concienciación.
  • Lo previo puede incluir la planeación de ferias de salud mental, grupos de apoyo y actividades de recaudación de fondos.

En última instancia, reconocer y trabajar en la mejora de aquellos factores que influyen en la salud mental y la prevención del suicidio a nivel gubernamental y comunitario, es un paso crucial hacia la construcción de comunidades más sólidas, compasivas y respetuosas.

A medida que nos unimos para promover la conciencia, desterrar el estigma y fortalecer los sistemas de apoyo, estamos sembrando las semillas de un futuro en el que cada individuo sienta que su bienestar mental es una prioridad compartida.

A través de la educación continua, el acceso mejorado a los recursos y la promoción del diálogo abierto, estamos trazando un camino hacia un mundo en el que cada persona pueda enfrentar los desafíos con resiliencia y encontrar el apoyo que merece.

Debemos construir juntos un círculo de cuidado que abarca a toda la comunidad, brindando esperanza y un recordatorio constante de que nadie está solo.

Sesgos de Negatividad

¿Te ha pasado que al final del día te sientas abrumado/a  por «todas las cosas malas que te pasaron» o que te cuesta recordar los «buenos momentos»?

Esto es más frecuente de lo que te imaginas y una explicación es la tendencia de nuestro cerebro a enfocarse y recordar con mayor facilidad las experiencias  negativas sobre los positivas, lo que se conoce como sesgo de negatividad.

Pero ¿Por qué ocurre?

A continuación encontrarás CINCO factores que contribuyen, maneras en las que impacta la salud mental y algunas estrategias que puedes explorar para modificarlos.

CINCO FACTORES QUE CONTRIBUYEN

1. Supervivencia

Aunque pueda sonar increíble, a lo largo de la evolución de la especie humana, enfocarse en experiencias negativas tales como situaciones amenazantes, de peligro o riesgo, pueden garantizar la supervivencia por estar estas más asociadas a consecuencias graves para la integridad o la vida que las experiencias positivas.

2. Experiencias previas

Las experiencias negativas previas contribuyen en la forma que percibimos y analizamos las situaciones futuras, por lo que seremos más propensos/as a anticipar el mismo resultado ante una situación similar.

3. Entorno sociocultural

El entorno en el que nos desarrollamos y desenvolvemos contribuye en la manera en la que percibimos e interpretamos la información. Así, las normas socioculturales (que difieren de un país a otro o, inclusive, entre diferentes comunidades de un mismo o país), pueden fomentar una visión más negativa de la realidad.

4. Medios de comunicación

El amarillismo y el morbo venden y muchos medios de comunicación masiva lo saben, por eso suelen centrarse en informar sobre eventos, de todo tipo, de contenido altamente negativo. La exposición frecuente a esta puede sesgar y aumentar la tendencia a percibir mayormente lo negativo.

5. Rasgos de personalidad y presencia de malestares emocionales

Rasgos tales como el pensamiento referencial o paranoide, la hipersensibilidad al rechazo, tendencia al pesimismo; los estados depresivos, de ansiedad, el miedo y el estrés, etc., influyen en un momento dado en la forma en la que analizamos e interpretamos la información.

MANERAS EN LAS QUE IMPACTAN TU SALUD MENTAL

Unas líneas atrás te conté que los malestares emocionales tales como el estrés, la ansiedad y la depresión pueden distorsionar la realidad y favorecer el desarrollo de sesgos de negatividad.

Pues lo cierto es que esto funciona como un círculo vicioso, una especie de «autofeedback» negativo en el que los sesgos también aumentan el riesgo de que se presenten estos malestares, al tener la capacidad de distorsionar la forma en la afrontas las situaciones cotidianas, interactúas con las personas y percibes el mundo.

La tristeza, desesperanza, pesimismo, aislamiento social, desconfianza, rumiación de pensamientos (negativos), preocupación excesiva, baja autoestima, autoconcepto y autoimagen negativas, dificultad para analizar y tomar decisiones, resentimiento, entre muchos otros malestares cognitivos, emocionales y conductuales que pueden surgir como consecuencia de los sesgos de negatividad, pueden perdurar a lo largo del tiempo, empeorar y degenerar en un trastorno psiquiátrico específico.

ESTRATEGIAS QUE PUEDES IMPLEMENTAR PARA MODIFICARLOS

Ten presente antes de continuar leyendo que los sesgos de negatividas son distorsiones que toma tiempo que se desarrollen por lo que, así mismo, tomará tiempo poder modificarlas.

Es un proceso posible que requiere constancia, compromiso, paciencia y autocompasión, recuerda: «autocuidado consciente».

Ahora sí, a continuación te comparto algunas estrategias:

1. De la inconsciencia a la consciencia

Con esto me refiero a que hagas tus sesgos conscientes, que los tengas presente. Observar tus patrones de pensamiento (interpretación de las diversas situciones que se te presentan) y la respuesta emocional asociada (negativa, malestar) te ayudará a reconocer cuándo estás ante un sesgo de negatividad.

2. De la pasividad a la proactividad

No solo te quedes con esos pensamientos, si son negativos, cuestiónalos. Pregúntate de dónde surgen, si tienes fundamento o evidencia para llegar a dicha conclusión y trata de obtener información contraria que te permita tener una perspectiva más integral de la situación, hacer un balance y llegar a una idea más realista.

3. Practica la reflexión y gratitud

Una vez más, de manera consciente. Regularmente o al final de cada día, trata de recapitular las cosas positivas que te pasaron. Recuerda, si no las tienes a un nivel consciente, básate en la emoción que te despertó un suceso (hechos positivos despiertan emociones o sentimientos positivos).

Una vez recapituladas puedes en silencio, en voz alta o a través de la escritura (en un diario, por ejemplo) dar gracias por cada uno de estos momentos.

4. Practica actividades positivas para ti

Un ritmo de vida acelerado y un estado de hiperconexión externa gracias al uso excesivo de dispositivos electrónicos, pueden llevar a que te olvides de realizar otro tipo de actividdes de tu agrado. Recuerda que tu tiempo no se gestiona solo, lo gestionas tú y abrirle la puerta al tiempo de ocio también es salud mental.

Realizar actividad física, pasatiempos creativos, conectarte con la naturaleza, practicar mindfulness, etc., son actividades favorables.

5. Siempre puedes buscar ayuda

Expresar lo que piensas y sientes en espacios seguros, sea una persona de confianza, un familiar, un amigo o amiga, o un profesional de la salud mental, te puede ayudar a reflexionar, ver perspectivas diferentes y desafiar tus sesgos de negatividad.