En un mundo donde la adversidad y el estrés puede nublar nuestro camino, surge la necesidad apremiante de enfocar la mirada también en aquello que brinda esperanza y soluciones, sobre todo, cuando se trata de temas delicados y profundos como es el el caso de hablar sobre el suicidio.
Debemos idealmente reflexionar con una actitud comprensiva y respetuosa para poder transformar la manera en que lo abordamos. Estamos llamados a alzar la voz y educar sobre prevención en salud mental, para poder forjar una red de apoyo que pueda crear y afianzar vínculos que superen las barreras de quienes se enfrentan a esta realidad.
Además de educar directamente sobre el suicidio (prevalencia, factores de riesgo, alertas, etc.), es esencial cambiar el discurso y hablar sobre aquellos factores que a nivel macro, también inciden sobre una situación de por sí compleja, pero para reconocerlos como indispensables de atender para encontrar posibles soluciones.
¿Qué te parece si reflexionamos sobre algunos puntos importantes?
Concienciación y Educación
La concienciación y la educación sobre la salud mental y el suicidio, desempeñan un papel fundamental para fomentar el desarrollo de una sociedad más comprensiva y solidaria. A medida que aumenta la comprensión de los desafíos a los que se enfrentan las personas con problemas de salud mental, nos encaminamos más hacia una sociedad libre de estigmas y con un mayor sentido de comunidad y capacidad de apoyo.
Apoyo Comunitario
Fomentar un sentido de comunidad y apoyo, genera entornos seguros en los que las personas se sienten más cómodas compartiendo sus malestares y finalmente busquen ayuda. Las iniciativas locales, los grupos de apoyo y diversas actividades sociales para promover el vínculo entre un grupo de personas, promueve la creación de redes sólidas, seguras y perdurables en el tiempo.
Involucrar a las personas en iniciativas de prevención del suicidio, puede crear un sentido de propósito y pertenencia. Eventos, campañas y proyectos que involucren a líderes comunitarios pueden hacer una diferencia significativa.
Promoción de la Resiliencia:
Primero ten presente que “resiliencia” es la capacidad de una persona para afrontar situaciones adversas y verse transformado por esta.
Mantener el autocuidado, fomentar una red de apoyo, aprender técnicas de afrontamiento efectivas, trabajar en la capacidad de ser flexible cognitivamente y buscar crecimiento personal, son algunas maneras de desarrollarla.
Enfoque Positivo en la Salud Mental:
Cambiar la narrativa en torno a la salud mental, desde una perspectiva negativa o patológica a una enfoque positivo y de bienestar, puede motivar a las personas a cuidar de su salud mental de manera proactiva,
Compartir historias de personas que han superado momentos difíciles y han encontrado esperanza y recuperación puede inspirar a otros y mostrarles que no están solos en sus luchas. Es importante validar las experiencias negativas al mismo tiempo que se brinda esperanza para afrontarlas.
Acceso a Recursos:
El porcentaje del presupuesto estatal que se invierte en programas de salud mental, varía significativamente de un país a otro y de año en año, debido a cambios en las políticas gubernamentales y en las prioridades de gasto.
Lastimosamente, en muchos países la falta de interés y el desconocimiento de esta problemática, lleva a una inversión tan baja como del 1% en contraste con otros países o regiones que invierten hasta un 10% (Reino Unido, Australia, Canadá, Países. Años, etc.).
Que se aseguren recursos tales como el acceso a la atención y tratamiento especializado, a líneas de ayuda y plataformas psicoeducativas digitales con información seria, etc., aumenta la confianza en las autoridades pertinentes y el bienestar de la población al saber que sus necesidades son tomadas en cuenta y satisfechas.
Antes de terminar, te dejo a continuación algunas estrategias que puedes implementar, desde tu lugar en el mundo y competencias, para aportar en la labor de concienciar y educar sobre salud y suicido:
1. Campañas de sensibilización en medios de comunicación
- Colabora con medios de comunicación como televisión, radio, medios impresos y recursos en línea, para difundir mensajes educativos sobre salud mental y prevención del suicidio.
- Puedes utilizar anuncios, documentales y programas informativos para llegar a un público amplio. Únete y participa de iniciativas nacionales e internacionales.
2. Eventos y Conferencias
- Organiza o participa de eventos, seminarios y conferencias sobre salud mental y prevención del suicidio.
- Invita o apóyate en expertos en el campo, sobrevivientes y personas influyentes para hablar sobre el tema y compartir información valiosa.
3. Campañas en Redes Sociales
- Utiliza las diferentes Redes Sociales para difundir mensajes, historias inspiradoras y recursos sobre salud mental.
- Crea campañas de concienciación utilizando “hashtags” relevantes y comparte información accesible y fácil de entender.
4. Programas Educativos en Escuelas y Universidades
- Organiza o colabora con instituciones educativas para incorporar la educación sobre salud mental y prevención del suicidio.
- Realiza o asiste a talleres, charlas y actividades que aborden estos temas de manera sensible y educativa.
5. Alianzas con Organizaciones
- Colabora con organizaciones de salud mental, hospitales, clínicas y grupos comunitarios para crear programas conjuntos de concienciación.
- Lo previo puede incluir la planeación de ferias de salud mental, grupos de apoyo y actividades de recaudación de fondos.

En última instancia, reconocer y trabajar en la mejora de aquellos factores que influyen en la salud mental y la prevención del suicidio a nivel gubernamental y comunitario, es un paso crucial hacia la construcción de comunidades más sólidas, compasivas y respetuosas.
A medida que nos unimos para promover la conciencia, desterrar el estigma y fortalecer los sistemas de apoyo, estamos sembrando las semillas de un futuro en el que cada individuo sienta que su bienestar mental es una prioridad compartida.
A través de la educación continua, el acceso mejorado a los recursos y la promoción del diálogo abierto, estamos trazando un camino hacia un mundo en el que cada persona pueda enfrentar los desafíos con resiliencia y encontrar el apoyo que merece.
Debemos construir juntos un círculo de cuidado que abarca a toda la comunidad, brindando esperanza y un recordatorio constante de que nadie está solo.
