Sitio Web Oficial de la Dra. Melina Mancuso

  • Médico especialista en Psiquiatría.
  • Posgrado en Psicooncología.
  • Posgrado en Autismo y Trastornos del Neurodesarrollo Infanto-Juvenil.
  • Amplia experiencia en la atención en salud mental de las personas con discapacidad y sus familias.

 

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Mis Motivos y Porqués 

Me cuenta mi madre que tenía alrededor de tres años la primera vez que me escuchó decir que quería ser doctora. A esa edad, nuestro cerebro ya tiene la capacidad de “inscribir” acontecimientos en la memoria, acontecimiento que en mi caso, se  hizo consciente un año después cuando tuve una conversación con mi hermano sobre cómo “él traería los niños al mundo” y “yo me encargaría de cuidarlos”. Mi hermano cumplió su palabra y hoy es Gineco-Obstetra, y aunque en el camino reforcé mi admiración y amor por los niños, descarté completamente la opción de ser Pediatra y reforcé la necesidad de ir un poco más allá del cuerpo físico, a raíz de una fuerte experiencia que viví a nivel personal.

A mis escasos 12 años y debido a una severa malformación en la columna, requerí una intervención quirúrgica y prolongada rehabilitación para “reaprender” a hacer muchas cosas, entre esas, caminar…  lo que me confinó a un hospital durante un periodo considerable de tiempo.  Sin embargo, el trato que recibí por parte de todo el equipo de atención fue tal, que recuerdo claramente haber reconfirmado mi deseo de hacer sentir a otros tan bien como me habían hecho sentir a mí, pese a la adversidad, pese al dolor… mucho dolor.

Creo que fue en ese momento que integré al ser humano como un todo, empezando por mi propia persona, y me di cuenta de que la percepción de bienestar efectivamente depende de “algo” más allá que solamente del cuerpo: la mente. Ese evento en mi vida fue primordial para que, ya como médico en formación, me fuera imposible desprenderme de todo aquello no tangible que conforma al ser humano, pero que reposa en estructuras anatómicas cerebrales específicas y fluye a través de circuitos neurológicos precisos. Estoy convencida que el camino trazado desde entonces, era el de la Psiquiatría.

Gracias a los avances de la ciencia el concepto de Psiquiatría ha evolucionado:

Textualmente, del griego “psykhe”=mente, “iatreia”=curar; e “ia”=acto “el acto de curar el alma” y, en el contexto científico actual, “el acto de curar la mente”.

La Psiquiatría es hoy, una ciencia reconocida y capaz de explicar los trastornos emocionales y mentales, más allá de las teorías sobre los “humores” corporales, posesiones demoniacas o simples mecanismos de defensa, como antiguamente se creía. Los seres humanos somos criaturas complejas —en mi opinión la más compleja de todas— dinámicas, en constante cambio, producto de la interacción entre todo aquello que biológicamente nos conforma desde el momento en que somos concebidos y la propia experiencia proveniente del entorno.

Sin embargo, en pleno siglo XXI y a tan sólo un “clic” para acceder a todo tipo de información que nos demuestra la realidad negativa humana, así como infinitas soluciones ficticias, se sigue estigmatizando y subestimando a las personas que presentan un trastorno mental, al profesional que los atiende y, sobre todo, el impacto que esto genera en nuestras vidas y en la salud pública.

Sí… la Psiquiatría es la rama de la medicina que se encarga del diagnóstico, tratamiento y prevención de los trastornos mentales. Sin embargo, ante la realidad comentada, es importante que no olvidemos prestar atención y volcar esfuerzos sobre el otro pilar indispensable: la PSICOEDUCACIÓN. En lugar de seguir cuestionándome por qué el sistema público no lo hace y prefiere invertir su tiempo, brío y capital, en la atención de las consecuencias y complicaciones, he decidido mejor que es momento que #HablemosDeSaludMental.

Hoy me libero de reproches y decido actuar: psicoeducando sobre las mil caras de la “enfermedad” mental y sobre las múltiples alternativas para su adecuada atención integral, dejando en el camino, un poquito sobre la forma en que “el universo de la salud mental” ha transformado mi propia vida y manera de ver el mundo.